Precursor de los plisados y artista en letras capitales, Mariano Fortuny fue y será ejemplo para la creatividad española que se extiende tras fronteras.
Como diseñadora que soy es natural tener otros creadores de referencia y como apasionada de la moda, me encanta hablar de ellos. He hablado de Claude Montana y de Thierry Mugler como algunas de mis múltiples referencias. También de Alvarado y Piña como una aproximación a la moda local de la que hablamos la semana pasada.
Sin embargo, como granadina residente, hay algo que no puedo dejar pasar. Uno de los grandes del panorama nacional nacido aquí en Granada hace 150 años en este 2021. El gran Mariano Fortuny.
El arte en las venas
Muchos son los hitos de Fortuny y muchas son las razones de su éxito, partiendo de la base de una vida dedicada íntegramente al trabajo. Pero algo en lo que fue precursor fue en el arte. Su padre fue pintor y aunque él no tuvo tanto éxito en esa faceta, sí que era afín a las brochas. Además fue escenógrafo, fotógrafo, grabador y hasta diseñador de lámparas. Todo un hombre del Renacimiento.
Por tanto es natural que tuviese una creatividad exacerbada que le llevó a implementar esas referencias artísticas en sus diseños, un concepto muy contemporáneo que se cree novedoso, aunque Fortuny lo hacía un siglo ha.
El orientalismo y la mirada a lo exótico en aquella época, la cual también despertaba un gran interés estético por la Alhambra, son algunas de las interpretaciones artísticas que Fortuny tomó en sus diseños, tal y como se percibe en su pieza cumbre.
Delphos, la obra maestra de Fortuny
Se le considera un artista atemporal. Los diseños de sus coetáneos no podrían ser vestidos hoy y si lo fuesen serían esperpénticos para la comodidad que se estila. Sin embargo esto no se aplica a su obra clave (en cuanto a moda se refiere), el vestido Delphos.
Ideado como ropa de casa, el Delphos tuvo un origen en los vestidos rectos que las señoras pudientes usaban para recibir invitados. Yo he tenido la oportunidad de ver un diseño original en el Palais Galliera de París y es una experiencia impresionante poder ver un trabajo de alta costura que ha perdurado en el tiempo en tan perfecto estado. Ahí se demuestra el esmero y la calidad del trabajo de Fortuny.

Ejemplo de un Delphos de Mariano Fortuny en el Palais Galliera
Una prenda que aúna elegancia y comodidad con ese punto orientalista que Fortuny plasmaba de la pintura. El Delphos tiene la particularidad de caer sobre el cuerpo y ajustarse sibilinamente al cuerpo gracias a sus plisados, cuya técnica es aún desconocida en la actualidad. En el Delphos se influyen reminiscencias del kimono japonés, el sari indio, la túnica… Sus raíces granadinas son fundamento para esta influencia. Su padre además encontraba en las líneas orientales referencias para sus cuadros.

Los hijos del pintor en el salón japonés por Mariano Fortuny y Marsal
en el que retrata a sus hijos. Fortuny hijo aparece sobre una seda azul de China
Universo Fortuny
Sin embargo su figura ha sido internacional. Aunque nació aquí, se nacionalizó en Italia y se le conocía como el mago de Venecia. Aún así siempre continúo volviendo a Granada y a la Alhambra que siempre le inspiraba.
Es por esto que Granada le aprecia tanto y ha querido honrar su memoria en el 150º aniversario de su nacimiento con la iniciativa Universo Fortuny. Una serie de eventos en conexión con Venecia que pretenden la propagación de la figura del artista. La colocación de un placa honoraria en el Generalife dio paso en el mes de mayo a la serie de exposiciones, conferencias y documentales sobre Fortuny.
Una oportunidad para conocer la obra del diseñador en la que fue su tierra por poco tiempo, pero la que lo vio nacer. Un reconocimiento que ya ha tenido lugar en muchas partes del mundo, pero que no se refleja tanto en su país natal.







