Máxima
Muy buenas, entusiastas de las joyas.
Y entusiastas de la realeza, porque si de algo me he dado cuenta a lo largo de mi trabajo como redactora en los blogs es que uno de los temas que más os gusta es la realeza. Pero es que aún me hallo más sorprendida porque no es tanto por personalidades tan virales como Diana de Gales o cercanas como puede ser Letizia.
Hay una monarca europea de raíces no europeas que encandiló tanto a su pueblo como a mi público. Esta no es otra que Máxima Zorreguieta, más conocida como Máxima de Holanda o Máxima de los Países Bajos, consorte real de Guillermo Alejandro de Holanda. Llamativa por su estilo clásico y colorido, los afortunados que han compartido un momento con ello suelen coincidir en que su encanto es encomiable. Ya que os gusta tanto, o mejor dicho ya que nos gusta tanto, vamos a echarle un vistazo a su joyero.
El anillo nupcial
Empezamos por un viejo conocido, así que voy rápido, si habéis leído mi entrada de Las joyas reales al servicio del pueblo, ya lo conocéis. El diamante naranja que Máxima posee como alianza fue un regalo de nupcias de marido, quien también lo diseñó y encargó al joyero Stellman en la Haya. Es bastante peculiar usar un color así para un anillo que llevas siempre, aunque de por sí ya te habla del estilo personal de Máxima. Además se dice que es naranja en honor a la familia real de los Orange. Esta piedra oval es coronada por otros dos diamantes y filas de brillantes.

La dinastía
Y seguimos con el naranja, aunque aquí no es el vestido el que interesa tanto, sino las joyas. Especialmente una, pero ante un pequeño preámbulo.
Máxima es conocida como la reina de Diamantes. Se debe este grandilocuente apodo al uso que hace de ellos, además de que Ámsterdam es conocida como la ciudad de los diamantes debido a la importante tradición que hubo en esta ciudad en la talla y pulido de la piedra preciosa. Toda esta referencia se extrapola a Holanda y a su reina.

En esta ocasión los luce por doquier. El conjunto se compone de los pendientes cuyos diamantes provienen de la tiara Stuart de la que os hablaré más adelante. La tiara que en su inicio fue un collar que la reina Guillermina reconvierte y el mayestático broche. Esta es la pieza principal y se compone de 214 diamantes de talla brillante, 3 en forma de pera a modo de lágrimas y el central de más de 30 kilates.
Datados a finales del siglo XIX, las tres piezas fueron un regalo a la reina Emma por su matrimonio con Guillermo III.
El homenaje de Máxima
Vale, ahora que ya hemos empezado a subir de nivel, vamos a llegar a lo más alto, la tiara Stuart que he mencionado antes. Esta joya es aún más cara, antigua y majestuosa que la anterior. 40 kilates tiene el diamante azul que otorga el nombre a esta corona, además de otros 900 diamantes.
Máxima solo la ha usado una vez completa, pues la pieza puede usarse en versiones más simples. Esta ocasión tuvo lugar en la primera visita de Estado oficial de la reina Isabel II con los nuevos monarcas. Todo un evento simbólico que representa las raíces angloholandesas de la corona, pues fue comprada por Guillermo III, príncipe de Orange, y María II, de la dinastía Stuart, en 1690.

La tiara copiada
La siguiente pieza tiene historia propia, no es tan impactante como la tiara Stuart, pero aún así no deja de ser una pieza curiosa. La tiara de perlas antigua no debe su nombre a su longevidad, pues aunque sea antigua, su referencia lo es más.

Ana Pávlovna Románova, gran duquesa de Rusia, fue reina consorte en los Países Bajos entre 1840 y 1849. Durante este período lució una pieza muy similar en un cuadro, sin embargo tras su muerte se desconoce qué ocurrió con ella. Entonces medio siglo después la reina Guillermina recogió una colección de perlas de la casa real para crear la tiara de perlas antigua. También es conocida por ser de esas joyas que se prestan en las casas reales entre herederas y hermanas, por lo que ha pasado por varias cabezas antes de Máxima.
La familia en joya
Y de lo más valioso económicamente hablando, pasamos a lo más valioso emocionalmente. Ya no hablamos de tiaras o broches de hace siglos, sino de piezas con un valor sentimental que podrían estar al alcance de cualquiera. Dos pulseras son las joyas más utilizadas por Máxima, en ocasiones desde la más simple hasta la más mediática.
La primera es una de oro con piedras de colores. También es del joyero que hizo su anillo de boda y también regalo de su marido. Su aspecto emotivo viene dado por la simbología entre los nacimientos de los monarcas y sus hijas con las piedras de la pulsera. La segunda está hecha de oro blanco y diamantes con las iniciales de Máxima, Guillermo y sus hijas.

En definitiva el gusto orfebre de Máxima es inigualable ya sea por las joyas heredadas de una casa real tan antigua o las que ella adquiere con ese estilo propio. Si te interesa saber un poco más sobre Máxima y lo que la hace tan especial más allá de su título, recuerda que en mi página principal ya escribí una publicación sobre ella. Mientras tanto, nosotros nos vemos aquí, el próximo jueves.







