Hope, la letalidad hecha diamante

Hope Muy buenas, lector. 

El tema de hoy es cuanto menos curioso. Siempre procuro optar por los rasgos positivos del consumo vintage y de las joyas, sin embargo el protagonista de hoy, el diamante Hope, encierra tras él una historia macabra. 

Me siento al menos afortunada de que ninguna de las joyas de la colección comparta este tipo de historias, aunque he de reconocer que la curiosidad me mueve mucho a este misticismo oculto en el pasado de la joya.

Que no os deje engañar su nombre, por muy Hope que se llame de esperanza hablamos poco. El diamante maldito es otro de los apodos que también se le conocen, aunque voy a optar por Hope indistintamente. Es más agradable y menos infame.

El diamante azul

Hope es un diamante azul marino de unos 45,92 quilates. Su valor se estima sobre los 350 millones de dólares, sin embargo tal y como vimos con las joyas reales, cuando una pieza de este calibre adquiere fama, el valor añadido que esta le aporta la convierte en intasable. 

Azul de Francia era su nombre anterior debido a que pertenecía a la corona francesa siendo María Antonieta la última en poseerlo. 1792 fue el inicio de su historia cuando la Revolución Francesa hizo que se perdiese para ser retallado y renombrado como Hope. 

Tras pasar por el mercado de tráfico de diamantes, Hope vuelve a ser reconocible en manos de la familia homónima que le otorga su nuevo apodo en 1824. Desde entonces y hasta el siglo XX el diamante pasa por varias manos herederas durante cinco generaciones. 

 

El diamante Hope

El diamante Hope

 

Tras esto le toca el turno a un sinfín de dueños adinerados entre los que se encuentran socialités, coleccionistas o joyeros como Pierre Cartier hasta 1958. Desde entonces está expuesto en el Museo Nacional de Historia Natural de la Institución Smithsoniana en EEUU.

Hope-less

Si os suena de algo la historia de un collar de similares características que una jovencísima Kate Winslet usa en la película Titanic, no es casualidad. El Corazón del Mar de la película que tantas lágrimas ha robado está basado en el diamante Hope.

 

Kate Winslet en Titanic con el Corazón del Mar

 

Y al igual que su interpretación en la ficción, la leyenda maldita sobre el diamante Hope deja una estela de muertes y quiebras tras este.

El descubridor de la joya sufrió ambas. Tras venderlo, perdió todo lo que tenía y huyó a Rusia donde murió por frío y devorado por alimañas. He de decir que estas muertes, con las que tampoco voy a ser demasiado explícita, suelen tener el factor común de ser bastante macabras. Así tenemos la guillotina de Luis XVI y María Antonieta. Catalina la Grande por infarto, Luis XIV de gangrena, Jorge IV de Inglaterra por locura y un largo etcétera.

No solo muertes, pues tras su venta o incluso en su posesión, varios coleccionistas se han arruinado y han caído en quiebra. Evidentemente no hace falta decir que hay mucha fantasía en esta historia y que muchos de los acontecimientos son razonables y no relevantes a Hope. Sin embargo la historia ha calado de tal forma que ninguno de sus múltiples propietarios ha conservado el diamante durante mucho tiempo. 

La verdad es que tendréis que reconocer que tanta casualidad resulta curiosa, independientemente de que lo creáis o no. Aún así, Hope es un diamante digno de conocer y de ver si es posible, aunque mejor en una vitrina de un museo y no sobre tus clavículas.

Sobre mí

Soy María Francés, diseñadora de moda y consultora de imagen. Mi enfoque se basa en romper barreras y celebrar la individualidad a través de diseños únicos. Con mi pasión por los año 80 y el espíritu de rebeldía, aspiro a empoderar a las mujeres a través de la moda. Únete a mi viaje y descubre cómo la moda puede ser una forma de expresión personal y diversión desenfrenada.

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