Pendientes
Muy buenas, lectores
Feliz otoño y feliz cambio de armario para aquellos que aún no lo hayan. Particularmente es un hábito que siempre cojo con ganas en septiembre y aunque ciertamente a veces se haga un poco cuesta arriba a mí me encanta. Con la nueva estación, siempre es agradable desempolvar las prendas del año previo, así como adquirir alguna que otra.
Ya que hablamos del paso del tiempo, aprovecho para hilar con el tema que nos toca tratar hoy. Este como bien habrás leído en el título es la historia de los pendientes. Y es que si de por sí ya es bien sabido mi gusto y apreciación vigente por la joyería, si hay algún accesorio que destacaría serían los pendientes. Este hecho no tiene explicación lógica más allá de la subjetividad. Amo los pendientes como otra persona puede decantarse por collares, brazaletes, anillos o incluso no ser afín a la joyería. Aunque con estos últimos no creo que nos sintamos muy reflejados los aquí presentes.
Para hablar de la historia de los pendientes, tenemos que remontarnos años ha y sinceramente hay demasiada información. Por lo que más que una sucesión de datos tediosos, el artículo se centrará en sacar a relucir aquellos que sean más relevantes e interesantes de todos.
El término Pendientes
Probablemente es algo que nunca os habéis preguntado, pues la etimología es la gran olvidada del léxico, pero a veces la más interesante. Pendientes viene del francés pendentif, lo que traducido vendría a significar colgante. La razón de su origen francés viene dada por la denominación de los adornos colgantes por parte de arqueólogos franceses entre los siglos XIX y XX. Y como palabra polisémica que es, entre todos esos adornos que cuelgan encontramos nuestras joyas.
Por su parte uno de los sinónimos de mayor uso de los pendientes es el de zarcillos. Esta palabra parte del latín circellus que significa pequeño círculo, aro o anillo. A su vez esta otra parte de circus, la cual hace referencia a la forma circular de los circos romanos y edificaciones alrededor de una plaza central. Además es bastante similar a la propia evolución del círculo, circulus.
Egipto

El Antiguo Egipto es la primera civilización de la que podemos tener pruebas del uso de pendientes. En aquellos tiempos la indumentaria que servía para adaptarse al clima y elementos geográficos de cada tierra ya dejaba paso al concepto de moda. Y no un concepto muy diferente al que conocemos hoy. Se basaba en la identidad y la diferenciación, los pudientes de la época gozaban del lujo de usar y lucir prendas y joyas que mostraban su abundancia. Básicamente lo que a día de hoy puede hacer cualquier logotipo de una marca popular.
Oro y plata ya nacieron como los metales idóneos para estas creaciones y para ellos incrustaciones de piedras como la cornalina, el jaspe, la turquesa, , la amatista y el lapislázuli.
Espiritualidad
La creencia de las joyas como talismanes y materias para rituales es más que conocida. Cada civilización ha tenido sus creencias propias en cuanto a estos tal y como vimos hace unas semanas en una publicación pasada.
Por destacar alguna distinta que no mencionase os voy a hablar del Karna-Vedha. Este ritual forma parte de las samskaras, una serie de ritos de los hinduístas más creyentes que representa el paso de la infancia a la madurez. El Karna-Vedha concretamente tiene lugar entre el año y los 5 años y se trata de la perforación en las ojeras para el posterior uso de pendientes en niños y niñas.

En sí, no tenemos constancia del uso de los pendientes puro. Es decir, no sabemos quién fue el inventor o inventora, pero sí existen estas dos teorías. Desde un punto de vista de moda como símbolo de estatus donde encuadramos a la civilización egipcia. O desde un punto de vista místico y ritual que encontramos en múltiples grupos como los babilonios, persas, indios, hebreos o árabes.
El género en los pendientes
En la antigüedad usar pendientes era una práctica libre de géneros, hombres y mujeres lo usaban por igual. Incluso dentro de esta espiritualidad que referíamos antes, los pendientes adquirían un significado similar a las alianzas. Se creía que establecía un lazo amoroso-afectivo entre quien lo regalaba y quien lo recibía.
Una costumbre que con el tiempo sabemos se perdió. Se sabe referido a esto que los griegos fueron un pueblo que prohibió su uso en varones. Por su parte los indios tomaron un sendero contrario permitiendo su uso solo en hombres. En la actualidad poco a poco se va recuperando el uso de esta pieza lejos de identidades y géneros.







