Carolina
Muy buenas, lectores
Espero que el verano os esté yendo de maravilla. Yo apenas paro y cuando me puedo tomar un descanso, sigo con ganas de aprender siempre. He de decir que el buscar inspiración, revisar imágenes vintage e investigar sobre estilos y tendencias ya no sé si forma parte de mi trabajo o de mi tiempo de ocio.
A pesar de que sea fundamental y necesario para mi trabajo, es algo que hago completamente encantada y más cuando es sobre mis temas favoritos: joyas, vintage y realeza. Me he percatado entonces que tenía una cuenta pendiente, alguien que me fascina desde muchos años y de quién aún no he hablado en el blog.
Nada más y nada menos que Carolina de Mónaco, la simbiosis perfecta entre la tendencia de calle que todos podemos usar y el estilo royal. Celebrity y princesa, la perfecta combinación para inspirarse.
Por ello, a modo de recopilatorio de esos que tanto gustan, hoy vamos a repasar algunas de las joyas que ha lucido Carolina a lo largo del tiempo y de sus muchas apariciones públicas.
Carolina en los 80’s
Para explicar mi devoción por Carolina bastaría con mostrar esta imagen, cualquiera que me conozca sabrá que me fascina. Es todo lo que se le puede pedir a un par de pendientes.

El dorado solo es el perfecto comienzo a esta obra de arte. Unos aros híper cargados que Carolina usó en 1989 en combinación con una chaqueta de pedrería. El maximalismo ochentero que siempre ha sido menos frecuente entre las casas reales, aparece en este estilismo de la princesa demostrando que su estilo va más allá de largos vestidos y coronas.
La princesa en el desfile
Uno de los eventos que Carolina no solía perderse en los 80 ‘s eran los desfiles de la firma parisina por excelencia: Chanel. Muchas han sido las apariciones de royals en el front-row, sin embargo una de las más pertinentes es la de Carolina debido a que se conoce su gusto por la moda.

Y no solo por su interés, sino porque ella también es capaz de demostrarlo. Estas dos imágenes pertenecen a distintos desfiles de la firma Chanel. A la derecha encontramos en 1985 a una Carolina más clásica en el desfile de alta costura primavera/verano y a la izquierda la vemos en el desfile de otoño invierno de 1989 algo más atrevida.
Sin embargo Carolina respeta mucho el evento en el que se encuentra y es de esas personas con buena presencia que siempre acierta. En este caso y pese a la diferenciación de los estilismos, Carolina guarda una similitud en sus perlas, un ícono eterno de estilo clásico al que sabe aportar versatilidad.
La foto del nacimiento

Buscando imágenes de inspiración, existen algunas que de por sí ya conoces y has visto en decenas de ocasiones. Son imágenes que quedan para la posteridad, estilismos y retratos que se vuelven icónicos por el contexto.
En este caso y en muchos de los casos reales, las imágenes de los recién nacidos son algunas de las más longevas en la memoria colectiva. Muchas personas guardan el recuerdo de esos primeros posados de los bebés que se posicionan en la línea sucesoria. Esto es bien sabido por las casas reales y sus equipos de protocolo, por lo que se intenta cuidar al mínimo detalle estas estampas.
En el caso presente encontramos a Carolina junto a Stéfano Casiraghi en la primera presentación al público de su primogénito Andrea Casiraghi en 1984. El look es bastante atemporal con ese vestido blanco que deja el protagonismo al collar. En esta ocasión, la princesa reivindica su gusto por las perlas en una versión menos clásica con varias cadenas que se entrelazan en una especie de maraña a modo de flor. Detalles que no pasan desapercibidos y que serán eternamente recordados.
La princesa

He de reconocer que en ocasiones me obnubilo tanto con el estilo de Carolina que olvido que no es una simple fashionista, sino que es también una princesa y como princesa también usa coronas y tiaras. He querido centrarme un poco más en el estilo más personal de Carolina porque me resulta más interesante y único que sus apariciones como princesa. Más adelante escribiré sobre dichas apariciones como ya hice con Máxima de Holanda. Mientras tanto os dejo con una de mis piezas favoritas del joyero real de Carolina.
La Tiara de perlas de la princesa Charlotte de Mónaco. Compuesta por perlas en forma de lágrima y diamantes engastados en platino y oro blanco. Fue heredada por Carolina, quien ha hecho gala de ella en varias ocasiones. La creación es obra de la casa Cartier y data de 1949 cuando fue ordenada por Charlotte, abuela de Carolina. Ambas han sido las únicas fotografiadas con la tiara, pues se dice que la madre de Carolina nunca llegó a usarla en público.







