Collares
Muy buenas, lectores
Imagino que al entrar aquí aquellos a los que me enorgullezco de llamar fieles porque siguen al día mis publicaciones saben de qué se trata. ¿Os acordáis de esta publicación? Casi dos meses de ella, sí. Como pasa el tiempo. En ella, hacíamos un ligero repaso histórico por la historia de los pendientes, una de las piezas estrellas de mi colección y tienda online. Sin embargo no es la única, pues guardo en mi corazón un profundo respeto y gusto por los collares. Otra de las prendas con mayor énfasis y facilidad para llamar la atención. Los collares enmarcan el rostro al adornar nuestro busto y clavículas, acentuando nuestra presencia de una forma simétrica y distintiva. Nada mejor para ser original que un buen collar, pues de todas las formas, colores y proporciones existen y para todos los gustos. Es por ello que hoy toca una buena dosis de información histórica con un repaso de datos sobre collares. Nada más creo que tenga que explicar, más que advertiros de la curiosidad e interés que estos despiertan.
Collares antes de su concepción
Es necesario concebir la idea de que adornar el cuello con algo es un hecho muy común. Tan común que se cree que el hombre primitivo ya lo hacía. Esto se remonta a tiempos del descubrimiento del fuego, por lo que no se entendería en su momento como collar o como otro concepto. Hueso, pieles o plantas podrían ser los ‘materiales’, aunque la constancia de esto es ínfima.
La religión rodeando al cuello
Un hecho que tampoco necesita de mucha precisión histórica, pues prácticamente se puede aplicar a cualquier época es la extraña y estrecha relación entre la creencia y este accesorio. Profetas, sacerdotes, beatos y creyentes han entendido el uso de piezas alrededor de su cuello como sagradas. Muy cercano también al mundo de la magia que usa amuletos. Así encontramos los rosarios católicos o su similitud en el hinduísmo, los mala budista.

El collar egipcio
Se dice que una de las civilizaciones pasadas con mejor orfebrería era la egipcia. En la tumba de Tutankamón se encontró en el cuello de la momia una de las piezas más fascinantes descubiertas de la época. Efectivamente era un collar magnánimo de oro que rodeaba toda la zona del busto. Este presentaba una serie de placas coloreadas sobre el oro con una cabeza de pájaro a cada extremo.


Junto a otros descubrimientos de hace más de 4000 años y pinturas/grabados que se han conservado a día de hoy, se puede evidenciar que estos collares anchos de oro con colores eran bastantes populares. Por lo que podemos decir que esta civilización fue una de las primeras que tuvo tendencias en el mundo del collar.
Otras evidencias
Como en otras ocasiones, cada civilización tenía su forma de collar, su tendencia como conocemos hoy o su costumbre como entenderían en la época. Así sabemos que en la Antigua Grecia se encontraban las primeras cadenas, las cuales eran usadas exclusivamente por las mujeres. En el Imperio Romano, también se usaban cadenas, aunque por hombres y mujeres indistintamente. Además fueron los reyes de los abalorios. Incluían perlas, cuentas, aros de distintos tamaños…
La gargantilla
Cuando estos collares son ceñidos al contorno del cuello son llamadas gargantillas. Estas piezas tienen su origen en el Siglo XII cuando las mujeres de la provenza francesa anudaban a sus cuellos una cinta de tela roja. Se creía que era debido a un homenaje a sus difuntos asesinados en la guillotina.
Esta moda evolucionó con los años, incluso con los siglos. Prueba de esto tenemos algunos retratos de María Antonieta con versiones más exageradas como acostumbraba con perlas, abalorios y encajes.

Posteriormente las mujeres victorianas lo usaban como símbolo de riqueza y así se posicionó como un accesorio que cada cierto tiempo vuelve a ser tendencia. Seguro que algunos lo reconoceréis de hace unos años. Para que luego digan que la moda no es cíclica.







