Muy buenas lectores
¿Qué tal la vida? Espero que bien, tras el lúgubre, aunque apasionante post de la semana pasada, he querido retomar este blog en noviembre con una de las publicaciones más esperadas. Más esperadas por mí evidentemente, pues soy la única conocedora del calendario, pero seguro que os va a gustar.
Cuando creé este blog hace unos meses, mi intención era la de concretar un espacio de conversación y conocimiento acerca de las joyas y el mundo vintage. Sabéis que tengo otro blog porque siempre lo menciono y en él también trato estos temas alguna que otra vez, sin embargo he de decir que necesitaba más ya que mi otro blog es más amplio. MFB Vintage para mí es un espacio único dentro de mi universo creativo, donde puedo centrarme en temas que me gustan tanto que no canso de tratar.
Entre tantas de las iniciativas que tenía pensado llevar a cabo en este blog, se incluye la de guiar un poco acerca del conocimiento de las joyas. Hemos hablado de historia sobre piezas legendarias, tendencias, orfebrería, creencias, inspiración… y un tema que aún no he tratado tanto con joyas es el del estilismo.
Veréis, considero que hablar sobre combinaciones, técnicas de estilismo y sistemas que agrupan las apariencias según favorecimiento es la mar de interesante, pero no es tampoco algo original. Es por eso que quizás me he alejado un poco de este tipo de publicaciones tipo “La mejor joya según la forma de tu cara” o “¿Qué te favorece más?”, más allá de aquella publicación que hablaba sobre la colorimetría del oro y la plata. Aunque hasta en ella acabe con un alegato sobre que lo que más favorece es aquello que nos gusta porque nos hace sentir bien. Sigo pensando lo mismo.
Acerca de los pendientes
Hasta hoy que por fin he conseguido dar con una guía clave y original que seguro os ayudará a elegir unos pendientes correctamente según la forma que queráis obtener.
Los pendientes pueden parecer un pequeño accesorio, pero si algo me han enseñado mis múltiples nociones de estilismo y la experiencia adquirida es que no hay que subestimar los detalles bajo ninguna condición. Mucho menos si se trata de algo que está tan cerca de nuestro rostro. Pues los pendientes pueden modificar por completo la fisionomía de nuestra cara y por tanto de nuestra apariencia en general, pues pocas facciones se pueden definir como clave más que las faciales.
Toda la información aquí contenida se recoge bajo la premisa de acentuar unas formas características, en absoluto se centra en modificar parámetros naturales. No soy partidaria de que todo el mundo trate de ingeniárselas para conseguir el supuestamente perfecto rostro ovalado. Cada cual que se decante por lo que posea y lo que le guste.
Redondear rostro
Partamos del concepto de forma. Ya sea facial o en la pieza, he de decir que a lo largo de los distintos tipos de joyas, de sus morfologías dependerá mucho el resultado. Esto viene a decir que aquellos rostros que busquen un énfasis en su forma redonda se verán beneficiados por pendientes que tengan dicha forma redonda. Esferas, círculos, espirales y curvas son las más requeridas en este caso. Ya sea a la altura del lóbulo o en pendientes colgantes que redondean la parte baja del rostro.

Alargar rostro
En contraposición, la búsqueda de esconder esa redondez no se encuentra tanto en marcar volúmenes o detallar facciones como ocurre con el maquillaje, sino en extender. Extender el rostro con pendientes colgantes, ya sean flecos, cadenas, pompones… Todo aquel pendiente que caiga y se aleje del rostro y que además cuente con una forma más lineal que redonda, potenciará un rostro alargado que se aleja de la redondez.

Ensanchar rostro
La fórmula para agrandar los rostros que son pequeños, de nuevo se encuentra en encontrar pendientes grandes. En este caso conviene ser un poco precavido porque un pendiente demasiado grande en un rostro pequeño puede resultar excesivamente llamativo y encontrar el resultado opuesto al buscado. La clave está en la mesura y en la medida.

Disimular rostro
Y en su extremo opuesto se encuentran los rostros grandes, ya sean anchos o altos, que quieran verse más reducidos o simplemente gusten de algo de proporción. Para estos las opciones pequeñas o medianas son las óptimas, pero desde luego no las diminutas, pues en contraste parecerán más grandes. Aquí tenemos que buscar el término medio.

En principio todo esto parece sencillo. Simplemente buscar un pendiente que tenga la forma que quiera acentuará esa forma en mi rostro y evitar aquellas que no quiera. Así si no quiero un rostro cuadrado, evito los pendientes geométricos para dar lugar a los redondeados. Al contrario si lo que busco es redondear el rostro. Y así sucesivamente.
Pero aún así existen más trucos para potenciar visualmente X zonas. Uno de los que más os pueden ayudar es el del punto focal.
Punto focal
El punto focal puede definirse como aquel detalle que en un pendiente se vería como prioritario, como aquella parte que te llama la atención o que resalta más en un pendiente. Así sea por el color, un símbolo, una orfebrería muy detallada, el tamaño o ser la parte central, existen muchos tipos de puntos focales.

Hay piezas muy regulares que no tienen este detalle y también pueden usarse de una forma más ligera y no tan pCremeditada. Pero sí quieres acertar de lleno, ten en cuenta estos tips.
En general de los puntos focales tenemos que considerar dos cualidades:
Forma
Esta se gestiona dentro de las mismas categorías anteriormente expuestas. Si es redonda, redondeada. Si es lineal, alarga. Si es pequeña, disimula. Si es amplia, agranda. La clave de esto es considerar el punto focal como un pendiente en sí porque probablemente sus formas sean idénticas.
Altura
Esta otra cualidad se centra en alargar o acortar el rostro. La posición en la oreja conlleva una simbiosis con el efecto resultante, de tal forma que:
- Rostros que busquen aparentar ser más corto, alejar por completo piezas colgantes. Optar por esto pendientes que suben por encima del lóbulo, incluso aquellos que tengan perforaciones en la zona alta de la oreja
- Rostros que busquen un aspecto neutral, buscar piezas que se queden cerca del lóbulo. Que simplemente se queden en la oreja, que suban un poco por el contorno de esta sin superar su mitad o que cuelguen solo un poco.
- Rostros que busquen aparentar ser más largos, optar siempre por opciones que cuelguen con abalorios y detalles cuanto más bajos mejor.







