Eugenia
Muy buenas, lectores.
Hace un par de días se cumplía el aniversario del fallecimiento de la protagonista de hoy. Los que me sigáis por Instagram ya estaréis al corriente de quién hablo. Para los que no, ahora tenéis una tarea pendiente si os apetece de todo acerca de María Francés Diseño y Moda. Este 11 de junio concretamente se cumplían 101 años de la muerte de Eugenia de Montijo, una emperatriz nacida en Granada.
Con motivo de que la fecha no cuadraba en el calendario de publicación del blog, he decidido hacerle un homenaje a su figura en este post, puesto que una sola publicación en Instagram es poco para tanta grandeza.

La joven Eugenia
La llegada al mundo de Eugenia de Montijo no podía augurar una vida más convulsa. Sucedió en Granada como ya he dicho, pero durante un evento no demasiado cómodo. Bajo el nombre de María Eugenia Ignacia Agustina de Palafox-Portocarrero de Guzmán y Kirkpatrick, llegó al mundo mientras la tierra se abría bajo Granada durante un seísmo. Afortunadamente nada grave le ocurrió a la recién nacida, pero me resulta muy casual que naciese así alguien que en el futuro iba a hacer temblar imperios.
Durante su infancia y juventud gozaba del privilegio de pocas. Esta vida de lujos y opulencias se debía al compendio de títulos nobiliarios que frecuentaba su padre y los delirios de grandeza de su madre que adoraba la vida social con la corte.
La vida de Eugenia se vio truncada con el inicio de las Guerras Carlistas. Junto a su madre y su hermano tuvo que exiliarse a Francia, donde la pequeña se convertiría sin saberlo en emperatriz.
Su juventud en Francia fue tan complicada como el resto de su vida. La buena vida que se daba gracias a su madre se tornaba oscura con episodios como la estancia en un internado de Bristol o la noticia del fallecimiento de su padre, a quién estaba muy unida.
Tras este amargo trago, Eugenia tuvo que regresar a Madrid. Allí era tremendamente infeliz, no solo había perdido a su padre, además no tenía aquí amistades y su recientemente enviudada madre solo pensaba en casarla.

Casarse solo por amor
El problema aquí era que Eugenia distaba mucho de su madre. Era bastante más liberal y alocada. Los temas de la corte no eran de su incumbencia, ella quería vivir libre y casarse por amor. El primer candidato que vio probable fue el conde de Alba, el cual su propia madre eligió para su hermana. Esta fue otra de las causas que forjó el carácter irreverente de Eugenia.
En 1852 de vuelta en Francia, Eugenia conoció a Luis Napoleón Bonaparte, futuro presidente de la República Francesa y esposo. Napoleón quedó prendado de Eugenia, su carácter distintivo de las damas de la corte y sus dotes de equitación fueron la causa de que este una vez emperador llamase a Eugenia y su madre a París.
“Vengo, señores, a decir a Francia: prefería una mujer a la que amo y respeto, a una mujer desconocida cuya alianza habría tenido ventajas mezcladas con sacrificios.” Estas fueron las palabras con las que Napoleón declaró a su pueblo el amor por Eugenia. El 30 de enero de 1953, la Catedral de Notre-Dame presenció la proclamación de Eugenia como la emperatriz de los Franceses.
El presagio se había cumplido. Esto es algo que conté en la publicación de Instagram. Años atrás, cuando ella solo tenía 12, en una tarde que subió al Sacromonte, una vieja gitana le auguró el futuro. Aunque Eugenia estuvo recelosa de hacerlo, la gitana resolvió su futuro como si fuese una condena. “Esta niña será más que reina”.
La emperatriz óptima
Si ya nació turbulentamente, su vida no fue menos y su actitud tampoco. Eugenia sería de esas niñas a las que se les llama malcriadas, de las que son pedantes y altivas. El novelista Juan Valera la llegó a calificar como diabólica, poco corta de genio, mandoncita y mal educada. Sin embargo también hizo mención a su enorme carisma. La actitud rebelde de Eugenia fue la que la llevó a lo más alto. Ser políticamente incorrecta en un mundo de señoritas bien, le ayudó a destacar por encima de todas.

Con el tiempo esta personalidad dejada e incluso inmadura se convirtió en tajante y fuerte. La belleza y la elegancia siempre estuvieron a su lado y aunque su carácter era visto con buenos y malos ojos, nunca era indiferente. Eugenia fue dama de envidias en su tiempo, no solo tenía una actitud libre y un imperio por matrimonio. Además gozaba del gusto fashionista de la época. Era precursora de la moda en la corte parisina, lo que la hacía aún más criticada para aquellas señoritas francesas que despectivamente la llamaban “la española”. Llegó incluso a ser nombrada Emperatriz de la Moda y esto es algo que quiero contaros. Sin embargo esta publicación ya es extensa en sí misma, por lo que queda en la promesa que pronto os comentaré todo aquellos detalles sobre su estilo.
Si este post os ha gustado, os encantará saber que escondía la emperatriz en su armario y joyero.







