Buenos días, lectores. En el día de hoy, os traigo una de mis secciones favoritas, los diseñadores. Sin menospreciar las otras evidentemente, pero hablar de los grandes siempre es esperanzador y bien recibido por la audiencia. El protagonista de hoy no necesita preámbulo, Jean Paul Gaultier es uno de los escasos diseñadores contemporáneos que puede considerarse una leyenda viva de la moda.
Pese a pseudo haberse retirado antes de la pandemia, es reseñable cuanto menos hablar de su trayectoria como un referente estético aspiracional. Siempre con ese enfoque analítico de porque ha llegado a ser todo lo que es, como hicimos con Claude Montana o Thierry Mugler.
Gautier antes de Gaultier
A su corta edad, con escasos 24 años, Jean Paul Gautier [NO Gaultier] presentaba en 1976 su primera colección convirtiéndose en el enfant terrible de la moda francesa. La L en su apellido viene dada por una estrategia de marca personal para otorgar más sonoridad y modernidad al nombre.
Gaultier no recibió formación en moda, su talento era innato y enviaba sus dibujos a diseñadores de renombre hasta que Pierre Cardin, grande entre los grandes, vió algo en él.
Su trabajo ha ayudado a forjar esos rasgos tan característicos de la mujer francesa: rebeldía, elegancia y naturalidad. Un estilo clásico que vive de prendas atemporales renovadas al combinarse con tendencias efímeras. Por algo Francia es cuna del estilo, conocen perfectamente cómo tener siempre clase y uno de los responsables directos es Gaultier.
Sin embargo esta fama y concepción no le ha venido por la simple réplica, Gaultier ha sido revolucionario en muchos aspectos y todo ello es gracias a que nunca se ha negado a nada. Ha hecho moda masculina innovadora, femenina evidentemente también, ha hecho de su prêt-à-porter un sueño para los fashionistas y se ha atrevido con la alta costura con un resultado inmejorable.
Francia y el mundo a sus pies
Con tantos trabajos y colecciones, puede ser algo lioso. Vamos a hablar mejor de referencias estrictamente. Cuando antes hablaba de los rasgos franceses, aquel que ha hecho propio Gaultier son las llamadas rayas bretonas. La marinière es como llaman a su camiseta de rayas horizontales en blanco y marino, inicialmente tuvo su aparición en la colección masculina convirtiéndose más tarde en imagen de su perfume mítico “Le male”.

Bridgitte Bardot fue de las mayores impulsoras de las rayas Bretonas al usarlas en la película “The Bride Is Much Too Beautiful” cuando Gaultier solo tenía 4 años.
Sin embargo este estampado tan aparentemente sencillo, pero favorecedor ha traspasado a prendas más exquisitas y elaboradas. Jerséis para el invierno, vestidos de alta costura y hasta rebecas que el mismo Gaultier usa. por lo que se ha consagrado como uno de sus recursos más destacables. Todo el mundo conoce las rayas de Gaultier, ya sean los entendidos que las identifican como una inspiración de su propia infancia o los que no están tan interesados pero lo han visto más de una vez en televisión.

Express Yourself
Otro de sus muchos logros, pero en la vertiente rompedora es el de la corsetería. Aunque haya diseñado muchos, hay uno en particular que se posiciona como su obra cumbre dentro de estas prendas y probablemente dentro de todos sus trabajos. Este no es otro que el memorable Corsé Cónico Gaultier que lució Madonna en su gira noventera de Blond Ambition World Tour.
La pieza tiene reminiscencias del pasado de Gaultier, su abuela usaba corsés y en una exposición el pequeño diseñador quedó fascinado. Aprendió que un corsé sirve para realzar, para elevarte y lo aplicó magistralmente en la pieza que Madonna usó para reivindicar la liberación del cuerpo femenino en la actuación de “Express Yourself”.

La prenda está elaborada en satén rosa y un lamé vintage de 1930 con una forma puntiaguda en las copas que va más allá de lo característico. Un diseño que lo coronó y que supuso un antes y un después en su carrera, en la de Madonna y en el mundo de la moda.
Más, pero no mejor
Antes mencionaba la retirada de la pasarela de Gaultier y es que pocos meses antes de la pandemia allá por principios del 2020, tuvo lugar su último desfile con una recolección de sus recursos más representativos. Entre estos diseños apareció el corsé de Madonna y las rayas bretonas lucidas por Gigi Hadid. Fue una colección enteramente reciclada como homenaje a su carrera.
Gaultier afirmaba su hartazgo en lo que se concibe hoy como moda. La industria cada vez se acelera más, mayor número de colecciones, más cantidad de ropa, menos vida útil de las prendas. Todo ocurre así cuando debería ser al contrario por el fuerte impacto medioambiental que esto genera. Entre estos alegatos y la suma de todas sus prendas icónicas sin ninguna novedad innecesaria, Gaultier se despidió de la pasarela con un espectáculo digno de su carrera, en el que se vio acompañado de multitud de personalidades.

Irina Shayk, la pequeña de las Hadid, Dita Von Teese… Incluso Pedro Almodóvar pudo disfrutar de como Rossy de Palma desfilaba en la pasarela. Todo un show que apelaba a la diversidad con un fuerte hincapié en lo macabro. Como referenciando que la muerte había llegado a la moda por sus protocolos actuales.
Gaultier sigue presente
Sin embargo, por muy fúnebre que fuese el espectáculo, Gaultier sigue vivo y no hay vicios en la industria que achaquen su instinto creador. Es por ello que año y medio después de su retirada, haya decidido embarcarse en una nueva aventura.
Adentrándose en el mundo de las colaboraciones de marca, un sistema que se presenta como óptimo en el futuro, Gaultier abre las puertas de su marca a los jóvenes diseñadores. Esta nueva mecánica cooperativista se presta a la ruptura individualizada y a la sinergia entre las distintas estéticas de los creadores.
En una colección limitada afín a sus valores de slow-fashion, se pretende que estos novicios reinterpreten los cánones de Gaultier de los que he hablado. En total son cinco: Ottolinger, Alan Crocetti, Nix Lecourt Mansion, Marvin M’Toumo y el español Alejandro Palomo con su firma Palomo Spain. Esto resulta coherente pues Gaultier fue rompedor al vestir hombres con faldas y Palomo vuelca su marca en buscar la feminidad dentro de lo masculino.

En definitiva, era evidente que aún nos quedaba mucho que escuchar de Gaultier y que aún seguirá presente en nuestras vidas. Aunque no sea de la forma tradicional, pues se añoran sus colecciones, pero su mensaje es muy importante y es necesario que se mantenga tajante ante este. Un talento como el suyo es de los que se echa de menos y de los que hay que valorar en vida.







