Muy buenas lectores
En ocasiones me cuesta una barbaridad determinar cuál va a ser el calendario de publicaciones mensual. A veces por exceso de temas y otras por falta de estos. También depende mucho de la fecha, pues existen ocasiones y momentos del año que son sucintos de ciertos temas concretos. Otros sin embargo dejan más lugar a la inspiración y la elucubración. Sin embargo, incluso en estos momentos de descarte de ideas e indecisión de temas hay momentos de lucidez. Sobre todo cuando ves imágenes como esta.

Así es, es nuestra consorte real la protagonista de esta publicación. Ya hemos hablado como bien sabréis de otras monarcas y sus joyeros reales tales como Carolina de Mónaco o Máxima de Holanda. Sin embargo, escasas veces hemos mencionado a nuestra propia reina en estas recopilaciones de joyas reales. Por eso hoy le toca el turno a Doña Letizia.
La tiara rusa
Antes de nada un poquito de contexto. El hecho de que Letizia use estas joyas es algo cuanto menos llamativo. No porque no lo haya hecho antes, sino porque llevaba mucho tiempo sin hacerlo. Con la pandemia evidentemente los eventos de esta índole también sufrieron, pues se dejaron de hacer y ya no había momentos para lucir este tipo de joyas. Sin embargo, como no hay mal que dure 100 años, poco a poco se va recuperando una normalidad estable y eso llega también a las monarquías.
En esta ocasión, acontecida hace un par de semanas, se organizaba una cena de gala en honor al presidente italiano y Letizia decidió abrir su joyero más exquisito. De todo ello se hizo eco todo Twitter, siempre con sus detractores y sus apoyos claramente. Pero lo que no pasó en absoluto desapercibido fue el conjunto de joyas, en especial la tiara rusa. Esta es una pieza de la que ya hemos hablado alguna vez, pero os refresco la memoria un poco.
Esta pieza del siglo XIX fue un encargo de la Reina María Cristina, madre de Alfonso XIII. En su momento fue una pieza de moda, pues su inspiración en la forma de lágrimas inversas era toda una tendencia en las casas reales de la época. Su forma recuerda a las tiaras de estilo kokoshnik. Está hecha en platino, perlas y brillantes y es la segunda vez que Letizia hace uso de ella.
El collar de chatones
De esta pieza también hemos hablado, pero no merece que la pasemos por alto. Menos cuando Letizia decidió usarla junto a la tiara. La historia de esta pieza va en consonacia con la pulsera que lleva a juego, aunque el collar es más vistoso. Alfonso XIII fue quién se la regaló en un principio a su esposa Victoria Eugenia de Battenberg este collar, el cual fue creciendo conforme a los años con los distintos chatones regalados que la reina iba incorporando a la pieza. Un chatón es el nombre que se le da a esta forma redondeada que está hecha de diamantes engastados en placas de platino.

El collar de chatones llegó a tal longitud que se dividió en tres y la corona española alberga la versión más larga y valiosa de las tres en su colección de joyas de pasar.

Las pulseras gemelas
Esta es una denominación que le voy a dar personalmente, puesto que desconozco si tiene un nombre propio y mi investigación no ha dado con ello tampoco. Aún así me gusta el nombre y considero que es bastante apropiado para el asunto.

De nuevo por encargo del rey Alfonso XIII, esta vez a la casa de joyas Cartier, Victoria Eugenia recibió este par de pulseras en 1906 con su llegada a España. La cuestión que hace tan especial a este par de joyas es la amalgama de piedras que posee. Una base de cuatro esmeraldas cuadradas y cuatro rubíes redondos. Sobre esta una fila de diamantes ordenados de mayor a menor en forma de esfera y coronados por una cruz. Poco más se le puede pedir, esta visto que Vicroria Eugenia era de esas para las que más es más. Digno de su época.
El broche de Letizia
Por último vamos a cerrar con algo de variedad. Llevamos una tiara, un collar, unas pulseras y completamos el conjunto con un broche. Esta última pieza tampoco posee un nombre como tal, así que se aceptan sugerencias. Os explico como es. El centro del broche es una perla en un tono gris pálido rodeado de brillantes. Bajo este cuelga otra perla en forma de pera. Así al menos es como lo denominan, pero seguro que encontraríamos entre todos un nombre mejor.

De nuevo esta pieza perteneció a la reina de las joyas. Con permiso de Letizia, la abuela de su marido fue icónica en este terreno. Victoria Eugenia vistió en su momento este broche de oro y diamantes. Sin embargo, como parte de la colección de joyas de pasar, esta pieza se ha visto lustrada en más de un busto. Además de la versatilidad que tienen los broches, es una pieza que cualquiera que la tuviese buscaría la forma de usarla.
Con esto termino esta recopilación. No por falta de piezas. Aún queda joyero español por ver. Aunque no sea tan extenso como en otros países, he de decir que la calidad se premia en esta casa. Gran parte es gracias a Battenberg. Pero me gusta no daros todo de golpe y limitar la información.
Muchas gracias por leerme, volveremos a hablar de Letizia antes de lo que pensáis.







