Vestidos
Vestidos
Muy buenas, lectores
¿Sabéis una de las cosas más interesantes de escribir un blog así? El hecho de que te sabes todos los días internacionales. A la hora de escribir un calendario es de lo primero de lo que tienes que hacerte conocedor. Muchos sí son conocidos por la gran mayoría de personas, pero hay otros tantos desconocidos que nos vienen muy al tema a los fashionistas.
Por ejemplo, ¿cuántos de aquí sabéis que hace dos días fue el día del Vestido? Alguna habrá, pero seguro que muy pocas en comparación, pero no hay por qué preocuparse que para eso estoy yo aquí. Y como bien me conocéis, hoy toca el tema pertinente y hablar de vestidos de la historia que han quedado para el recuerdo. Un breve repaso por obras de arte del diseño irreplicables por su contexto y su éxito. Acompáñame en esta lección de moda e historia.
Modelo y vestido
Muchas son las razones que hacen de un vestido o de cualquier otra prenda un icono y sí, este vestido puede categorizarse en sí mismo como uno de ellos. A pesar de su minimalismo y de ser extremadamente básico el vestido negro de Audrey Hepburn marco una generación estética, pero es que lo tiene todo.
El estilo todoterreno y sencillo, que no simple, aplica perfecto y te sirve para cualquier tipo de ocasión. Se reconoce así como el primer Little Black Dress, que por si no lo sabes hace referencia a una de las prendas necesarias en cualquier armario. Un vestido negro simple que con la importante y venerada estilización con accesorios hace de esta sencillez una joya siempre bien vista.

Por otro lado, la modelo que en este caso no tengo porque ni presentarla ni hablar de ella. Todo el mundo sabe lo que la actriz Audrey Hepburn ha sido para la historia de la moda, para su generación y para las posteriores. Un ser superior del que todo el mundo puede aprender algo porque belleza no es solo lo que esta actriz poseía.
Si a esto le sumas que el vestidazo está firmado por un gran nombre como es el de Hubert de Givenchy, poco más puedes hacer para competir con él. Pero aún así, hay más. Salir en una película de culto como Desayuno con Diamantes y efectivamente ser adornado con estas joyas. No tengo palabras para definir lo icónico e irrepetible del vestido y toda la magia que destila. Solo os invito a disfrutar una vez más las imágenes que tenemos de este hito.

La moda como arte
Este concepto ya lo he tratado anteriormente. Muchos diseñadores en el pasado y en el presente han inspirado sus creaciones en el arte y hablamos de grandes nombres como el propio Givenchy, Madame Lanvin o Yves Saint Laurent. Este último ha sido quien nos ha dado el mejor ejemplo de la consigna entre el arte y el diseño. La iconicidad de esta pieza es mundialmente reconocible. Si no conoces el cuadro, conoces el vestido y muy probablemente ya te venga a la cabeza el nombre de los artistas responsables.
Hablamos del Mondrian, nombre del artista, la obra y el vestido evidentemente. Una imprimación del cuadro de Piet Mondrian en un vestido que respeta su estética.

El vestido espectáculo
Cierto es que en la moda en los últimos años con la globalización y la digitalización pierde un poco en la mera impresión textil, en la maestría de la confección. Ahora un diseño no destaca tanto por si está bien hecho o por su originalidad. Necesita de una espectacularidad, de un contexto que lo haga resaltar por encima de la gran competencia, además del tiempo que al fin y al cabo es lo que nos demuestra cuando una prenda se guarda en nuestra memoria.
A día de hoy es pan nuestro de cada día, pero esto viene dándose ya desde hace unas décadas con los precursores. Aquellos creadores que hace años marcaron las dinámicas actuales de la moda. Uno de los que hizo esto fue Alexander McQueen.
Con esto podría pasar al siguiente vestido, muchos ya sabréis de qué vestido estoy hablando y no precisamente por la estructura o el diseño de la prenda. Sino por la espectacularidad, por el show acontecido en el desfile de primavera verano de 1999. Ya para final del siglo pasado marcaba las pautas del futuro, nuestro presente.

Así en este desfile vimos como la modelo Shalom Harlow, una de las tops del momento, rotaba entre unos brazos mecánicos que expulsaban pintura en spray sobre un vestido blanco y sobre ella evidentemente. Así se creó una de las imágenes mentales más memorables de la historia con un vestido como protagonista.
El vestido en el momento
Aquí os voy a pillar un poco. Quizás no sepáis que era un vestido, pero lo era. El conjunto rosa de Jackie Kennedy. Suficiente, ¿verdad? Ya sabéis de qué hablo seguramente. Este traje consta de un vestido, pero en sí es el conjunto el que se hace icónico. No hay que explicar mucho de lo sucedido, esta prenda se hizo icónica por el contexto en el que se dió.
El momento del asesinato de su marido, así como el hecho de que terminase manchado con su sangre. Aunque el evento acontecido y el contexto sea lúgubre, su resultado ha sido lucrativo para Chanel, aunque el propio Karl Lagerfeld asegurase que era una réplica no original.

Por vestidos memorables podríamos estar aquí la vida en verso, sin embargo, este post lo dejo por aquí con una reflexión que hemos sacado hoy. La moda ya no es solo moda, la moda es la vida, el espectáculo, la tragedia, el contexto y todo lo que les rodea. Todos estos vestidos son sartorialmente excelentes, sin embargo se han hecho con esta relevancia por todo lo que les rodea. Por ello es bueno saber que la moda se respira, porque está en todo.







