Wallis
Bienvenidos de nuevo, queridos lectores.
¿Sabéis algo que me fascina? Conocer el estilo de cada persona, saber cuales son sus gustos, sus preferencias, sus accesorios predilectos… Todo lo que involucra la forma de vestir de una persona es algo que siempre me ha interesado porque te ayuda a conocerla y además aprendes de ella. Esto unido a la cantidad de conocidos y amigos que puedo decir afortunadamente que tengo, ha hecho que comprenda que hay mucha moda lejos de focos, revistas y pasarelas.
La protagonista de hoy no es que fuese precisamente desconocida, en su tiempo fue lo que podríamos llamar viral. Sin embargo, para pertenecer al mundo royal su imagen no ha perdurado demasiado en el tiempo y ella era de esas personas que sin marcar propiamente tendencia, tenían un estilo y gusto envidiable para la época. Por lo tanto, mi labor aquí hoy es hacer un pequeño recordatorio de quién fue Wallis Simpson, la duquesa de Windsor.
¿Quién fue Wallis Simpson?
Nacida como Bessie Wallis Warfield, quedó huérfana muy joven. La historia de su vida gira en torno a sus tres matrimonios, algo que hoy no es tan descabellado, pero estamos hablando de mediados del siglo pasado. Pasemos sibilinamente por sus dos primeros matrimonios para llegar al tercero con nada más y nada menos que Eduardo VIII, rey de Reino Unido y sus dominios en Ultramar y emperador de la India durante poco menos de un año.
Exacto. Wallis fue la tía política de la actual monarca Isabel II de Inglaterra. La mala fama que adquirió Wallis en la época venía de enamorar al rey. Se conocieron siendo él príncipe de Gales y cuando ascendió al trono, quiso casarse con ella. Sin embargo, al estar divorciada de su segundo matrimonio finalmente Eduardo tuvo que renunciar a la corona por ella. Toda una historia de cuento de hadas, pero se decía que el rey no podía vivir sin Wallis, incluso se llegó a decir que era dependiente de ella. Toda su vida estuvo luchando sin éxito porque se la reconociese en la corte y se la respetase. Se podría decir que fue como Camila Parker-Bowles, pero medio siglo atrás, lo que lo hace aún más complejo.
Con esto ya tenéis un preámbulo de quién fue Wallis, hay mucha información en Internet y además la serie The Crown lo explica a la perfección si os apetece saber más. Ahora vamos a lo que nos interesa.
El estilo de Wallis Simpson
Partamos de la base que Wallis era de la monarquía sin ser de la monarquía. Una aristocracia superior podría decirse. Entonces tenía los medios económicos y materiales para lucir como le apeteciera sin tener que apegarse a los fuertes protocolos de la corona británica. Su residencia estaba en París, donde ya había estado en varias ocasiones durante su segundo matrimonio. Allí se instauró como todo un icono estético. Su presencia en los desfiles de Elsa Schiaparelli y Christian Dior era imprescindible.

Esto la llevaba a tener un estilo formal que daba pie a ciertos detalles especiales que quizás no fuesen tan bien vistos en la corte. En esta imagen de los años 40 de la revista Life, pueden verse esos toques de color en un traje de extrema formalidad. Porque esa es otra, su relación con el mundo editorial de la época era muy buena, algo que desde palacio no se veía del todo correcto.

La silueta predilecta de Wallis era la de los años 40, trajes de falda midi recta con chaqueta corta y acentuada en la cintura. Todo un lienzo sobre el que partía para desbocar su gran pasión por los accesorios.
Estilista de accesorios
De todo usaba ella: diademas, tocados, guantes, cinturones, collares… Además la rabia de Eduardo por no poder tener la libertad de que Wallis usase las joyas reales, le llevó a comprar piezas de Cartier del máximo lujo. Todo para su reina.

Lo mejor para entender el verdadero gusto de Wallis por accesorizar es ver las imágenes.

En esta ocasión nada más y nada menos que diadema, collar de flores y guantes. Un combo que no cualquiera puede defender, pero ella entendía muy bien el estilismo. Dejando el minimalismo completo en el vestido o traje, la fuerza estaba en los detalles. Con el color blanco lo hizo en más de una ocasión. Ya sea en un crucero por la costa italiana.

O en un evento diplomático del brazo de Richard Nixon.

Lo que está claro es que Wallis sabía lo que hacía. Por más desprecio de la corona que sufriera, ella supo encontrar su hueco en el mundo de la moda con su estilo irrepetible y su dotes para socializar. Ahora no me diréis que no os ha quedado ganas de saber cómo la mujer que con su elegancia pudo tumbar un reinado.







