Joyas malditas

Malditas

Malditas

Muy buenas, lectores

¿Cómo se avienta el final de octubre? ¿Tenéis ya pensado el disfraz de Halloween? ¿O sois de los que piensa que son una americanada que no debemos seguir? Probablemente cada uno tenga su opinión, aunque yo personalmente aprecio el sentido estético de esta fiesta. No es que me disfrace ni haga nada especial, pero el tema oscuro y lúgubre se respira en estas fechas siempre. Ya sea por Halloween, el Día de los Muertos, el Día de los Santos, el camino de las ánimas o cualquier celebración de cualquier cultura o país, es común considerar esta época un tanto embrujada y eso nos deja un imaginario estético de lo más interesante. Desde los disfraces de las celebridades por Halloween, las decoraciones y la estética de las catrinas en México o los centros florales que honran a nuestros difuntos. 

El final de octubre invita a verse un tanto lóbrego y es por eso que os quería traer una publicación especial para estas fechas. Una recopilación de joyas malditas. ¿Os acordáis del diamante Hope? Aquella pieza azul de inconmensurable valor y belleza que no se cuenta por las innumerables manos que ha pasado, sino por las muertes y perjuicios que se le achacan. O el collar de María Antonieta, el cual nunca llegó a vestir, ni siquiera a conocer casi, pero que aún así supuso un exilio y más de un escándalo. Si no conocéis estas historias, tenéis bien detalladas sus cronologías en mi blog.

Hoy os traigo una recopilación de otras tantas joyas malditas que embelesan tanto como asustan.

El diamante Koh-i-Noor

Si bien en este blog nos encantan las joyas en todas sus facetas, si tienen algo que ver con la realeza aún más. Este es el caso del diamante Koh-i-Noor, una joya que desde su extracción fue concebida como mayestática. Esto se debe a que siempre ha estado en manos de gobernantes, ya sean hindúes, mogoles, persas, afganos… y ha sufrido decenas de saqueos, robos, conquistas y conflictos diplomáticos. 

Generalmente desde su extracción allá por el 1300 d.C. paseo por casi toda la India. Estuvo en posesión del emperador Mogol Shah Jahan, los reyes Kakatiya, Ahmed Shah Abdali de Afganistán y otros tantos gobernadores hasta llegar a la posesión del Imperio Británico cuando poseía la India. 

Muchas son las leyendas acerca de este, incluso llegó a decirse que su valor era tal que podría alimentar durante dos días a toda la población mundial de la época, pero sin duda la mayor leyenda de esta joya maldita es aquella que versa este texto:

 Quien posea este diamante dominará el mundo,

pero también conocerá todas sus desgracias.

Solo Dios, o una mujer, pueden llevarlo con impunidad 

Actualmente es una mujer quién lo posee, la reina Isabel II de Inglaterra en su corona real. Sin embargo se cree que la mala suerte de los monarcas masculinos en esta corte se debe a dicha joya maldita.

Corona de San Venceslao

Cambiamos de corona, aunque no de época pues nos remontamos a 1347 para la creación de la siguiente joya maldita. La corona de San Venceslao, en honor al santo-patrón checo, pues también es conocida como la corona checa. Sin embargo, de nada sirvió encomendar la pieza a un santo, pues la maldición pesa sobre ella. 

En principio no tuvo ninguna queja por parte de los 22 monarcas de Bohemia que la usaron, pues fue donada por su creador como símbolo del Reino de Bohemia para que pasase de heredero en heredero, incluso aparece en el escudo de este reino.

La creencia de la maldición de esta corona es bastante pobre en comparación con otras que hemos visto, pues solo se le atañe un caso. Se conoce como maldita por el hecho de que manda la muerte a todo aquel que la use sin poseer la legitimidad para acceder al trono. Solo se conoce un caso, pues sus previos poseedores sí tenían dicha legitimidad para usarla. Este caso es el del gobernador nazi Reinhard Heydrich, quién visitó en 1941 la Catedral de San Vito en Praga, donde se guarda la corona. Se dice que la posó sobre su cabeza y existe la creencia popular que su muerte un año más tarde se debe a esto.

El tesoro de Lidia

No hablo por Lidia de ninguna persona, pues este tesoro no da cabida a un solo ser. El tesoro de Lidia, también llamado Tesoro de Karun, Tesoro lidio o Tesoro de Creso, es una colección procedente de Lidia en Turquía que consta de un total de 363 piezas distintas, la mayoría de oro y plata. 

Este tesoro ha sido partícipe en un gran conflicto diplomático entre Turquía y el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, el de la gala MET.  La razón es que este tesoro fue extraído ilegalmente en un saqueo del túmulo funerario de la Edad del Hierro de Toptepe. 

Caballo de Mar Alado, nombre de la pieza de oro con forma de un animal mítico llamado hipocampo. Esta es una de las piezas más importantes y valiosas del tesoro lidio. Fue replicado cuando se envió por primera vez a Turquía y se encontró años más tarde el original en Alemania.

La batalla legal dio la razón en 1993 a Turquía quien recuperó el tesoro expuesto en Nueva York y pudo hacer gala de sus piezas en museos nacionales. 

La maldición viene dada por el hecho de que se cree que los 10 ladrones de tumbas murieron años más tarde en violentas y distintas circunstancias. Datos poco concretos sinceramente que no aseguran que alguna de estas piezas está maldita, pero que aún así dan un dramatismo todavía más increíble a la legendaria historia tras estas piezas. Sin embargo son comunes las historias acerca de los malfarios que atraen los robos en criptas, sarcófagos y tumultos funerarios, por lo que no sería de extrañar.

Independientemente de que creamos o no estas historias, el interés que despiertan es encomiable y si no hay mejor momento para hablar de esto que esta época del año. 

Sobre mí

Soy María Francés, diseñadora de moda y consultora de imagen. Mi enfoque se basa en romper barreras y celebrar la individualidad a través de diseños únicos. Con mi pasión por los año 80 y el espíritu de rebeldía, aspiro a empoderar a las mujeres a través de la moda. Únete a mi viaje y descubre cómo la moda puede ser una forma de expresión personal y diversión desenfrenada.

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