Muy buenas, lectores
¿Qué tal las fiestas macabras? Espeluznantes seguro. Si no sabes de qué hablo, probablemente sea que no has leído la publicación en mi blog de joyas. Recuerda que una parte importante de todo mi universo creativo reside allí, así que no puedes perdértelo.
Pensando en la época del año que estamos, conozco a muchos que en mi lugar se podrían directamente a hablar de la Navidad con un largo repertorio de publicaciones que llegarían desde aquí hasta enero. Yo prefiero dejar las cosas para su momento y no incentivar el ansia navideña antes de tiempo. Por otro lado, he de decir que prácticamente ya he recibido un regalo, no sé si de Papá Noel o de los Reyes Magos, pero he descubierto un tema que os encanta.
Nunca nadie se me queja de lo que escribo, pues intento darle un cierto interés a todo tema que escojo, aunque hay algunos que otros que cuajan más. Pero aquellos que llevan el nombre de una gran diseñadora como protagonista son posts que recogen más feedback. Además de por supuesto, que son de lo más entretenidos e interesantes de investigar y escribir. Es por eso que os traigo una nueva entrega de la colección de diseñadoras a las que estamos honrando semana tras semana. Sin embargo y puesto que la semana pasada ya tuvimos a la gran Madeleine Vionnet, he querido hacerlo de una forma distinta. Seguro que también os gustará.
Esta vez en lugar de hablar de la historia resumida y de grandes hitos y relatos sobre la diseñadora, voy a hablar de curiosidades de ella. Y como nueva incorporación que me va ayudar con este novedoso formato, tenemos a Edith Head, la diseñadora de Hollywood.
Moda no desde el principio, pero sí hasta el fin
Edith Head Posener nació el 28 de octubre de 1897 en California. Su vida en principio no giró en torno a la moda, pues cuando tuvo edad de estudiar se licenció en Filosofía y Letras con especialidad en francés. Esto le llevó a buscar un trabajo extra como maestra de arte, pero sus dotes artísticas no eran demasiado excelentes, por lo que también tomaba clases de dibujo.
Así fue como entró a través del arte en Paramount Pictures en 1933 como diseñadora de vestuario y de ahí pasó a los estudios Universal convirtiéndose en leyenda sartorial dentro de todas las celebridades de Hollywood. Aunque su vida no inició en la moda, sí que terminó con ella, pues seguía cosiendo y diseñando dos semanas antes de morir, en octubre de 1981 a escasos días de cumplir 84 años.
Los Oscars de Head
Entre su historia cineasta no solo se encuentran sus diseños, Head llegó a ganar hasta ocho galardones de la Academia. Entre 1950 y 1961, ganó 7 Oscars a Mejor Vestuario en Blanco y Negro y uno en Mejor Vestuario en color. Esto la convierte en la mujer con mayor número de galardones de la historia a pesar de las muchísimas nominaciones que no consiguió.

Icono del cine para el cine

Es tan representativa para la historia que hasta tiene su versión en el cine. Así como Anna Wintour está reflejada por Meryl Streep en El Diablo Viste de Prada, Edith Head tiene una versión animada en Los Increíbles. Esta se trata de Edna Moda, una diseñadora conocida por ser la mejor en el mundo y con un carácter encantadoramente sagaz y único.
Ambos aspectos, profesional y personal, fueron tomados de Edith como inspiración para el famoso personaje que incluso llegó a presentar una condecoración en la gala de los Oscars en 2005. Precisamente la de Mejor Vestuario que tantas veces ganó Head.
Glamour Head
Su creatividad y gusto le atribuyen la imagen que actualmente tenemos de esa elegancia y sofisticación de los 50s hollywoodienses. Ese estilo que en su momento era descocado en contraposición de la formalidad europea. Head creó todo tipo de prendas para sus actrices desde trajes de épocas hasta vestuarios más simples, sin embargo el pensamiento que nos queda en la memoria de la época dorada del cine está en esos impresionantes vestidos. Tal es el caso de Grace Kelly en La Ventana Indiscreta, dirigida por Hitchcock.

Audrey Hepburn
No obstante, tenemos una gran musa para Head también que con su ayuda nos quedara en el recuerdo eternamente. El dúo actriz-diseñadora de Hepburn y Head era todoterreno, la belleza y naturalidad de la actriz era perfectamente respetada por los diseños y elecciones de Head, que sabía cuando potenciar uno u otro de los múltiples atributos de Hepburn.

Cuando quiso hacerla grandiosa y demostrar la enorme belleza de Hepburn, pudo llamar a los grandes. Tal es el caso de la película Sabrina en 1954, en la que Hubert de Givenchy diseñó este espectacular vestido bordado para Audrey. Una absoluta competencia entre bellezas.

Pero también Head supo controlar el glamour y dar al mundo diseños más sencillos, pero igualmente queridos. Como el conjunto de Audrey en Vacaciones en Roma. Tan replicado como venerado. Camisa de botones, falda midi, cinturón grande, pañuelo al cuello y sandalias. Conjunto perfecto para una vespa italiana y hacer historia con la mayor simplicidad.
Muchas más atribuciones se le deben a tan gran leyenda, pero es hora de ir acabando para no extendernos en demasía. Además después de hablar del dúo Hepburn-Head poco más puedo decir al respecto de esta mujer. Una mujer que supo como ganarse el favor en un mundo de hombres y no solo con su talento, también con su personalidad. Un icono que no ha sido olvidado, pero que hay que tener siempre presente. Un carácter del que más de uno tenemos que aprender porque aquellos que la conocieron siempre han dicho que Head era grande por sus diseños, pero que su talento no opacaba su forma de ser.







